viernes, 2 de septiembre de 2016

Crítica: No respires de Fede Álvarez


Mucho se criticó la elección de un desconocido Fede Álvarez para asumir la dirección del remake 'Posesión Infernal', pero una vez la película llegó a las salas, y viendo el espectacular resultado, no es de extrañar que el siguiente proyecto del director Uruguayo fuera uno de los más esperados para los amantes del terror.  'No respires' es la nueva película de este prometedor director.


Con 'No respires', se adentra en el subgénero –bastante trillado, por cierto– de invasiones domésticas, del que ya existen excelente precedentes, tales como 'A'l Interieur' –con remake a la vista dirigido por el español Miguel Álngel Vivas, artífice de la magnífica 'Secuestrados'–, o 'Tú eres el siguiente'. La novedad reside en este caso en que cambian las tornas, y los invasores se convierten en las víctimas de un veterano de guerra ciego que no dudará en usar su hogar como coto de caza para los desprevenidos ladronzuelos. 
Es el propio Fede Álvarez el guionista, junto con Rodo Sayagues, quienes también firmaron el guión del remake de 'Posesión infernal', y al igual que pasó con el remake de la cinta de Raimi, el eje de la película se centra en una vieja casa de madera, personaje más de una trama plagada de tensión, sustos y pequeñas dosis de ultra violencia tradicionales en el género. Pero para personajes, sus protagonistas: repite con el director Jane Levi como heroína, y al igual que Mia de 'Posesión Infernal', se trata de un personaje atormentado por su pasado. Le acompaña un eficaz Dylan Minnette, visto hace poco en 'Pesadillas', y Daniel Zobatto, uno de los actores de 'Fear the Walking Dead', cerrando el grupo de delincuentes. La palma se la lleva Stephen Lang. Su papel como villano de la función es espectacular, moldeando uno de los mejores personajes del cine de terror de los últimos tiempos, que además, como ya es norma, esconde un oscuro secreto.



En definitiva, 'No Respires' es un thriller de terror de una premisa tan sencilla como intensa que te dejará sin poder moverte de la butaca durante los casi noventa minutos que dura, y consagra a Fede Álvarez como uno de los directores de cine más eficaces que pueden encontrarse en la actualidad.

Crítica: Ben Hur de Timur Bekmambetov


¿Qué tienen en común los años 1907, 1925, 1959, 2003, 2010 y 2016? Que se estrenaron adaptaciones de una de las novelas más conocidas de Lewis Wallace: 'Ben Hur'. Ya sea en formato cortometraje, miniserie, serie animada o largometraje, cada adaptación despierta la curiosidad de los espectadores por ver de qué manera se ha reinventado una de las grandes novelas clásicas. Timur Bekmambetov dirige esta nueva versión protagonizada por Jack Huston y Toby Kebbell y que pretende reventar la taquilla.


La historia es de sobra conocida por todos: un hombre traiciona a su amigo, que pasa las más grandes penurias hasta conseguir vengarse en una carrera de cuádrigas. Keith R. Clarke y John Ridley, los guionistas de esta versión respetan a grandes rasgos la historia original, pero sus diálogos son tan vacíos y absurdos que en ocasiones nos entra la duda de si se han leído la obra original o, simplemente, han hecho lo que han querido. El intento de darle un aire épico no les ha salido nada bien, ya que tanto algunas situaciones como los diálogos pretendidamente gloriosos quedan ridículos y forzados. La construcción de personajes, a pesar de tener una base tan sólida, es simple y obvia. Por suerte la historia original está tan bien planteada que ni siquiera los diálogos simples y los personajes aún más simples pueden empañarla del todo.
Del director de 'Abraham Lincoln: cazador de vampiros' o 'Guardianes de la noche' no podíamos esperar más que ruido y horteradas, y eso es exactamente lo que da. La realización es irregular y algunas elecciones están tan fuera de lugar que hace pensar al espectador que está viendo una película de un género completamente distinto. Hay momentos realmente bochornosos en los que los planos más recargados se mezclan con una ingente cantidad de CGI dando como resultado algo parecido a lo que haría Michael Bay. El abuso de la Go-Pro, colocada en los lugares más efectistas, acaba cansando rápidamente ya que es un recurso tan facilón como llamativo. La dirección de actores no es, desde luego, algo que mejore el conjunto. El actor protagonista, Jack Huston, hace todo lo que puede por levantar una película demasiado pesada. El resto del reparto está como de paso, echándole pocas ganas. Mención especial a Morgan Freeman reconvertido en Whoopi Goldberg, que lo hace con tal desgana que parece que le hayan pagado con bocadillos. Tampoco es que su personaje dé para mucho más, pero un poco de pasión no habría ido mal. La narración también es irregular con elipsis un tanto confusas, escenas que van demasiado rápido y otras demasiado lentas. Es curioso cómo esta versión, durando ciento veinticuatro minutos, se haga más larga que la protagonizada por Charlton Heston, que duraba doscientos once minutazos. Marco Beltrami, el compositor de la banda sonora, ha intentado hacer un buen trabajo, pero unas composiciones en ocasiones obvias, en ocasiones fuera de lugar, empañan el resultado.



Que esta nueva adaptación de 'Ben Hur' iba a ser un circo romano quedaba claro desde su primer trailer. Ni siquiera Jack Huston consigue salvar una película hecha con tan poco mimo. 

viernes, 26 de agosto de 2016


La comedia española vende: 'Ocho apellidos vascos/catalanes', 'Fuga de cerebros', 'Que se mueran los feos'… Son algunos de los ejemplos de cintas de humor patrias que consiguen atraer al espectador al cine. Siguiendo la estela de 'Ocho apellidos vascos/catalanes' respecto a la comedia sobre las diferencias entre ciudades españolas, 'Cuerpo de Élite', del debutante Joaquín Mazójn, busca seducir a los espectadores como en su día hicieron las anteriormente mencionadas. Veamos cuáles son sus papeletas para conseguirlo.


Debido a una operación fallida, el Cuerpo de Élite necesita reclutar nuevos miembros y los jefes eligen, entre los diferentes cuerpos del orden españoles, a los mejores: un agente de movilidad de Madrid, un Mosso d'escuadra, una guardia civil, un ertzaintza y un legionario un tanto peculiar. Este grupo de lo más variopinto deberá formarse para acabar con unos terroristas que amenazan con destruir España. Además en el cuartel hay una murciana especialista en tecnología y un gallego experto en comunicaciones. Las bromas sobre acentos y costumbres regionales están servidas en bandeja de plata, y los guionistas Adolfo Valor y Cristóbal Garrido cogen las más facilonas. El catalán tacaño, el vasco bruto, el madrileño engreído… son los gags más recurrentes. Y son graciosos, pero facilones. De hecho, lo más gracioso de la película son los gags con la murciana a la que nadie entiende. Una vez se olvidan de los sketches estilo 'Ocho apellidos…' las bromas son más trabajadas, y hay alguna que hace que las risas afloren. Respecto a la historia… nada demasiado novedoso, ya que se ciñen al esquema típico de "de cero a héroe" con un punto de patetismo y autoparodia que le va muy bien a la cinta. El desarrollo es completamente previsible y, en algunos momentos, pesado. La formación se alarga innecesariamente, acortando la parte de acción que tanto espera el espectador. Por suerte es desvergonzada y consciente de que es una comedia, y aprovechan eso para reírse de ellos mismo casi todo el rato. Un punto a favor.


El reparto encabezado por Miki Esparbé como agente de movilidad, y acompañado por María León como guarcia civil, Jordi Sánchez como mosso d'escuadra, Andoni Agirregomezkorta como ertzaintza y Juan Carlos Aduviri como legionario está casi muy bien escogido. Y digo el casi porque, por desgracia, Juan Carlos Aduviri lastra el resultado de las escenas en las que sale y, además, el peso cómico recae sobre él. No sé si es debido a que como actor de comedia no es nada solvente o por la dirección de actores de Joaquín Mazón, pero el resultado es tirando a nefasto. Una pena porque con un actor de la talla de los otros la película habría mejorado. Por suerte hay una colección de personajes secundarios que harán de 'Cuerpo de Élite' una comedia decente: la murciana Pepa Aniorte, los grandísimos Joaquín Reyes y Carlos Areces o la incomparable Silvia Abril. Voy a elevar, desde este humilde rincón, una reivindicación personal: el cine español necesita más películas con Silvia Abril como protagonista. Protagonista, no secundaria. Ya basta de desaprovechar a la mejor cómica que tenemos en España. Su papel en 'Cuerpos de Élite' está casi casi a la altura de su talento, pero Silvia Abril puede hacernos reír mucho, muchísimo más. Terminada la reivindicación, decir que tanto la realización como la fotografía y la música funcionan sin ir más allá. Puntualizar que se nota que Joaquín Mazón es director de comedia televisiva, ya que a ratos las escenas de acción se le quedan un poco grandes, pero nada que lastre el resultado.

'Cuerpo de Élite' es la comedia que disfrutarás si te gustaron 'Ocho apellidos…', e incluso más, ya que ésta es más graciosa a pesar de tirar de tópicos.

viernes, 29 de julio de 2016

Crítica: Zipi y Zape y la isla del capitán de Oskar Santos


Zipi y Zape han acompañado a los niños españoles desde su creación en 1948, aunque en los últimos años no estuviesen tan presentes como antaño. Esto se solucionó con la exitosa adaptación de Óskar Santos en 2013, que inició lo que en ese momento parecía que se convertiría en el inicio de una gran franquicia con 'Zipi y Zape y el club de la canica'. Tres años después llega a los cines, en la fecha más apropiada para disfrutarla en familia, 'Zipi y Zape y la isla del Capitán' con Óskar Santos repitiendo tras las cámaras.


Tras hacer una de sus gamberradas –aunque esta vez sin querer… del todo– Zipi y Zape se quedan castigados sin Navidad. Mientras tanto, el padre de los mellizos consigue una entrevista con un editor que quiere publicarle su novela. Pero este editor vive en una isla, y cuando llegan se pierden con el coche y acaban cenando en la mansión de la Señorita Pam, donde aguardan los personajes más variopintos. En esta segunda entrega todo es más menos artificial, más fluido: los diálogos son más vivos, menos robóticos, la aventura está mejor narrada y los personajes, a pesar de ser la mar de histriónicos, son más divertidos y menos impostados. Los giros de guión, además de inesperados, son divertidos y cada secuencia es como una nueva y más divertida aventura. Si en algo se han lucido Óskar Santos y Jorge Lara a la hora de escribir ha sido en los secundarios: Sor Enriqueta y la niña de las gafas son, sin duda, los personajes más divertidos de la película. Luego nos encontramos con el macarra, que en realidad no es lo que aparenta. 'Zipi y Zape y la isla del Capitán', además de ser divertida, da un mensaje a tanto a los padres como a los hijos que hará que estos se comprendan un poco mejor.
Óskar Santos hizo un buen trabajo en la anterior entrega, pero en ésta se supera. La realización es más efectiva y llamativa, dando al espectador momentos realmente espectaculares. El ritmo no llega a decaer, e incluso se hace corta. Casi todos los actores están perfectos en su papel, y destacando a Elena Anaya, Iria Castellanos y Ana Blanco de Córdova. Curiosamente los que bajan el nivel interpretativo de la película son los nuevos Zipi y Zape: Teo Planell y Leo Gómez. Están más bien sosos, como recitando sus frases con poca emoción. Pero como esto es una película de aventuras, y las aventuras las viven tan bien, no hay mayor pega en el tema. Otro punto en el que ésta entrega se supera respecto a la anterior es en los efectos especiales generados por ordenador. En 'El club de la canica' se notaban demasiado a pesar de ser buenos en algunas escenas, pero no eran suficientes para lo que la producción requería. En ésta, sin embargo, son de lo mejor que se ha hecho en España, una referencia a partir de ahora.



Si la primera película estaba más enfocada a la nostalgia de los padres, 'Zipi y Zape y la isla del Capitán' va dirigida tanto a adultos como a niños. Y en ambos casos divertirá, emocionará y mantendrá en vilo durante los ciento cinco minutos que dura. Una gozada que demuestra que el cine español está a la altura de cualquier otro mercado.

Crítica: La mina: the night watchman de Miguel Ángel Jiménez


Parece que el cine de terror sigue en auge, saliendo cada vez más películas que recaudan aún más dinero. Por desgracia, en España no se hacen tantas cintas de género, y cuando se hacen son con resultados dispares. 'La mina: the night watchman', una de las películas españolas de terror del año dirigida por Miguel Ángel Jiménez, llega a los cines.


Un padre de familia que ha estado preso vuelve, después de varios años en la cárcel, a su casa. Su hermano, líder religioso de la comunidad, decide ofrecerle un trabajo como vigilante nocturno de la vieja mina abandonada mientras intenta ganarse, durante el día, la confianza de su mujer. Todo esto ambientado en una zona rural estadounidense. La premisa de vigilar un lugar tenebroso no es muy novedosa, como tampoco lo es el drama familiar. Aunque lo cierto es que los personajes son un poco tópicos, también cautivan al espectador con sus comportamientos y actitudes poco claras. Ya sea el hermano del protagonista, al borde del fanatismo religioso; su mujer, que no quiere saber nada de él; o su hijo, un niño extraño que no habla demasiado. Todos ocultan algo, y eso hace que no podamos apartar la vista de la pantalla mientras surgen varios dilemas dramáticos. Y he aquí el principal problema de 'La mina: the night watchman': demasiado drama y poco terror. Es cierto que se agradece infinitamente que los personajes estén tan bien dibujados pese al tópico, y que se desarrollen emocionalmente durante la película para que nos importe lo que les pase, pero… pero es que pasa poco. La parte de la mina es muy desasosegante, pero está poco explotada. Al igual que el fanatismo religioso del hermano y la comunidad, que podría haber dado momentos completamente terroríficos. También echo de más las canciones: cantan demasiado. Vale que el protagonista, interpretado por Matt Horan, es el cantante de una banda country vasca, pero eso no es motivo para que cante tantas veces a lo largo de la película porque es algo que saca al espectador, que quiere ver más sangre y escuchar menos música.


Miguel Ángel Jiménez nos brinda una película bonita de ver, con algunas imágenes tan cautivadoras como perturbadoras. Es elegante, con una planificación mucho más cuidada de lo habitual, aunque su estructura es más de drama que de terror, al igual que pasa con la excelente fotografía. Si en algo destaca la película es en el reparto: todos están más que creíbles, dando el 100% bajo una dirección de actores trabajada. Los intérpretes, todos anglosajones –supongo que por aquello de poder exportar la película con muchísima más facilidad–, tienen química y crean un reparto sólido y efectivo. Pero el premio gordo es para Matt Horan, protagonista. Parece como si el papel de Jack estuviese escrito para él: las canciones, los tatuajes, el físico… Es el mejor actor que podrían encontrar para el papel, o el mejor papel que podrían haber escrito para el actor.

Aunque 'La mina: the night watchman' no es una película de terror al uso, los paseos por la mina erizarán el vello del más valiente.

martes, 12 de julio de 2016

Crítica: Un hombre de altura de Laurent Tirard


Los remakes relativamente innecesarios están de moda, y no sólo en Estados Unidos. Y digo relativamente innecesarios por ser muy similares al original, tener lugar pocos años después del estreno de la original o, en el peor de los casos, que no hubiese chicha suficiente como para justificar una nueva versión. El caso que nos ocupa es el de 'Un hombre de altura', remake francés de la argentina 'Corazón de león', y que estaría en el segundo grupo ya que llega sólo tres años después de la original


En 'Un hombre de altura', la típica comedia romántica, conoceremos al chico (Alexandre, interpretado por Jean Dujardin) y a la chica (Diane, encarnada por Virginie Efira). Él es encantador, algo descarado, detallista… pero no llega al metro y medio de altura. Y esto será el principal conflicto en una película sobre el amor y la superficialidad, sobre el qué dirán, sobre superar tus complejos y prejuicios. La trama principal avanza sin sorpresas, pero también sin decaer, con lo cual 'Un hombre de altura' es una película previsible pero entretenida. Por suerte, las subtramas añaden vidilla al conjunto, haciendo que se pueda disfrutar con las aventuras deAlexandre y Diane. Ambos personajes están bien construidos, pero eso no quita que sean (más ella que él) un tópico andante. Tampoco se puede esperar mucho más de una comedia romántica, ya que en el 99% los personajes están tan encorsetados que cualquier cambio sería casi un sacrilegio. Sin embargo es en los segundarios donde esta comedia funciona mejor, ya que tienen una personalidad bien definida pero menos cliché. Bien por los secundarios. Y, sin duda, una de las mejores bazas de la película son algunos de sus momentos cómicos: ya sean malentendidos, situaciones incómodas o, directamente, chistes, conseguirán que los espectadores suelten una carcajada.
La realización, por lo que he podido comprobar, es muy similar a la argentina. Laurent Tirard no arriesga mucho, pero sale ganando. En lo que sí es superior este remake es, sin duda, en el casting. Jean Dujardin hace que esta película funcione mejor que la original, ya que como caballero seductor (a pesar de la altura) es completamente creíble. Junto a Virginie Efira forma una pareja con mucha química y compenetración que hace que el conjunto pase de un suficiente a un bien alto. Si hay una pega es que, los efectos especiales (encoger a Jean Dujardin, básicamente) cantan de vez en cuando, aunque no es nada grave pasada la primera media hora.



'Un hombre de altura' es una película muy disfrutable con un más que carismático Jean Dujardin, alma indiscutible de este remake.

domingo, 10 de julio de 2016

Crítica: Antes no, ahora sí de Sang-soo Hong


De Corea del Sur llega esta película que resulta curiosa tanto por su planteamiento como por su forma de contarla. Un director de cine independiente va a acudir a un pase de una de sus películas en la que tendrá ocasión de hablar y comentarla con los espectadores. Debido a un error llega un día antes con lo que tiene mucho tiempo libre. En un templo conoce a una chica con la que empieza a hablar y que le hace una visita guiada de la ciudad. Ella es una artista y las dos personalidades chocarán y habrá momentos en los que haya mejor y peor relación. La noche termina y llega la proyección de la película y parece que todo ha terminado. Pero de alguna forma el día se reinicia y todo vuelve a suceder aunque no de la misma manera. Errores que se cometieron ya no suceden, y aunque los lugares, las personas y las situaciones sean las mismas los pequeños cambios hacen que  el desarrollo sea distinto. Hay una película francesa del año 1993 titulada Smoking/No smoking en la que el director contaba una misma historia, dos veces , en una de ellas los personajes eran fumadores y en la otra  no. Aunque la historia y los personajes eran los mismos ese pequeño cambio se notaba. La película duraba casi cinco horas y se tuvo que estrenar en dos partes. Ahora sí, antes no tiene un planteamiento similar pero lo desarrolla de una manera más sencilla. No se trata tanto de cambiar un detalle sino cambiar la actitud de uno de los personajes que hacen que la reacción por parte del otro personaje sea distinta y por lo tanto la historia tome otros cauces. Lo importante de esta película es el encuentro de estos dos desconocidos y lo complicado de las relaciones. Normalmente cuando conocemos a alguien y nos equivocamos no tenemos oportunidad de dar marcha atrás y corregir nuestros errores. Aquí simplemente pasa, sin que se de ningún tipo de explicación. No se trata de una película de ciencia ficción, es una comedia dramática costumbrista que tiene este pequeño elemento fantástico. Es casi como si juntáramos Lost in translation con Atrapado en el tiempo. 


La conversación que tienen estos dos personajes no es una conversación vacía de contenido. Tratan temas interesantes pero creo que personalmente me gusta cuando hablan de sus propios trabajos. El es un director de cine y seguramente el director de la película haya puesto bastante de sí en el director personaje. También la visión del arte y del artista que se expone a través del personaje femenino. Los dos actores hacen un gran trabajo y el no conocerlos ni haber visto nada de ellos anteriormente los hacen más creíbles. Reconozco que no conozco nada de la filmografía de este director que ya lleva veinte años de carrera. Sang-soo Hong consigue con unos elementos sencillos una gran profundidad. Gran película.