viernes, 29 de julio de 2016

Crítica: Zipi y Zape y la isla del capitán de Oskar Santos


Zipi y Zape han acompañado a los niños españoles desde su creación en 1948, aunque en los últimos años no estuviesen tan presentes como antaño. Esto se solucionó con la exitosa adaptación de Óskar Santos en 2013, que inició lo que en ese momento parecía que se convertiría en el inicio de una gran franquicia con 'Zipi y Zape y el club de la canica'. Tres años después llega a los cines, en la fecha más apropiada para disfrutarla en familia, 'Zipi y Zape y la isla del Capitán' con Óskar Santos repitiendo tras las cámaras.


Tras hacer una de sus gamberradas –aunque esta vez sin querer… del todo– Zipi y Zape se quedan castigados sin Navidad. Mientras tanto, el padre de los mellizos consigue una entrevista con un editor que quiere publicarle su novela. Pero este editor vive en una isla, y cuando llegan se pierden con el coche y acaban cenando en la mansión de la Señorita Pam, donde aguardan los personajes más variopintos. En esta segunda entrega todo es más menos artificial, más fluido: los diálogos son más vivos, menos robóticos, la aventura está mejor narrada y los personajes, a pesar de ser la mar de histriónicos, son más divertidos y menos impostados. Los giros de guión, además de inesperados, son divertidos y cada secuencia es como una nueva y más divertida aventura. Si en algo se han lucido Óskar Santos y Jorge Lara a la hora de escribir ha sido en los secundarios: Sor Enriqueta y la niña de las gafas son, sin duda, los personajes más divertidos de la película. Luego nos encontramos con el macarra, que en realidad no es lo que aparenta. 'Zipi y Zape y la isla del Capitán', además de ser divertida, da un mensaje a tanto a los padres como a los hijos que hará que estos se comprendan un poco mejor.
Óskar Santos hizo un buen trabajo en la anterior entrega, pero en ésta se supera. La realización es más efectiva y llamativa, dando al espectador momentos realmente espectaculares. El ritmo no llega a decaer, e incluso se hace corta. Casi todos los actores están perfectos en su papel, y destacando a Elena Anaya, Iria Castellanos y Ana Blanco de Córdova. Curiosamente los que bajan el nivel interpretativo de la película son los nuevos Zipi y Zape: Teo Planell y Leo Gómez. Están más bien sosos, como recitando sus frases con poca emoción. Pero como esto es una película de aventuras, y las aventuras las viven tan bien, no hay mayor pega en el tema. Otro punto en el que ésta entrega se supera respecto a la anterior es en los efectos especiales generados por ordenador. En 'El club de la canica' se notaban demasiado a pesar de ser buenos en algunas escenas, pero no eran suficientes para lo que la producción requería. En ésta, sin embargo, son de lo mejor que se ha hecho en España, una referencia a partir de ahora.



Si la primera película estaba más enfocada a la nostalgia de los padres, 'Zipi y Zape y la isla del Capitán' va dirigida tanto a adultos como a niños. Y en ambos casos divertirá, emocionará y mantendrá en vilo durante los ciento cinco minutos que dura. Una gozada que demuestra que el cine español está a la altura de cualquier otro mercado.

Crítica: La mina: the night watchman de Miguel Ángel Jiménez


Parece que el cine de terror sigue en auge, saliendo cada vez más películas que recaudan aún más dinero. Por desgracia, en España no se hacen tantas cintas de género, y cuando se hacen son con resultados dispares. 'La mina: the night watchman', una de las películas españolas de terror del año dirigida por Miguel Ángel Jiménez, llega a los cines.


Un padre de familia que ha estado preso vuelve, después de varios años en la cárcel, a su casa. Su hermano, líder religioso de la comunidad, decide ofrecerle un trabajo como vigilante nocturno de la vieja mina abandonada mientras intenta ganarse, durante el día, la confianza de su mujer. Todo esto ambientado en una zona rural estadounidense. La premisa de vigilar un lugar tenebroso no es muy novedosa, como tampoco lo es el drama familiar. Aunque lo cierto es que los personajes son un poco tópicos, también cautivan al espectador con sus comportamientos y actitudes poco claras. Ya sea el hermano del protagonista, al borde del fanatismo religioso; su mujer, que no quiere saber nada de él; o su hijo, un niño extraño que no habla demasiado. Todos ocultan algo, y eso hace que no podamos apartar la vista de la pantalla mientras surgen varios dilemas dramáticos. Y he aquí el principal problema de 'La mina: the night watchman': demasiado drama y poco terror. Es cierto que se agradece infinitamente que los personajes estén tan bien dibujados pese al tópico, y que se desarrollen emocionalmente durante la película para que nos importe lo que les pase, pero… pero es que pasa poco. La parte de la mina es muy desasosegante, pero está poco explotada. Al igual que el fanatismo religioso del hermano y la comunidad, que podría haber dado momentos completamente terroríficos. También echo de más las canciones: cantan demasiado. Vale que el protagonista, interpretado por Matt Horan, es el cantante de una banda country vasca, pero eso no es motivo para que cante tantas veces a lo largo de la película porque es algo que saca al espectador, que quiere ver más sangre y escuchar menos música.


Miguel Ángel Jiménez nos brinda una película bonita de ver, con algunas imágenes tan cautivadoras como perturbadoras. Es elegante, con una planificación mucho más cuidada de lo habitual, aunque su estructura es más de drama que de terror, al igual que pasa con la excelente fotografía. Si en algo destaca la película es en el reparto: todos están más que creíbles, dando el 100% bajo una dirección de actores trabajada. Los intérpretes, todos anglosajones –supongo que por aquello de poder exportar la película con muchísima más facilidad–, tienen química y crean un reparto sólido y efectivo. Pero el premio gordo es para Matt Horan, protagonista. Parece como si el papel de Jack estuviese escrito para él: las canciones, los tatuajes, el físico… Es el mejor actor que podrían encontrar para el papel, o el mejor papel que podrían haber escrito para el actor.

Aunque 'La mina: the night watchman' no es una película de terror al uso, los paseos por la mina erizarán el vello del más valiente.

martes, 12 de julio de 2016

Crítica: Un hombre de altura de Laurent Tirard


Los remakes relativamente innecesarios están de moda, y no sólo en Estados Unidos. Y digo relativamente innecesarios por ser muy similares al original, tener lugar pocos años después del estreno de la original o, en el peor de los casos, que no hubiese chicha suficiente como para justificar una nueva versión. El caso que nos ocupa es el de 'Un hombre de altura', remake francés de la argentina 'Corazón de león', y que estaría en el segundo grupo ya que llega sólo tres años después de la original


En 'Un hombre de altura', la típica comedia romántica, conoceremos al chico (Alexandre, interpretado por Jean Dujardin) y a la chica (Diane, encarnada por Virginie Efira). Él es encantador, algo descarado, detallista… pero no llega al metro y medio de altura. Y esto será el principal conflicto en una película sobre el amor y la superficialidad, sobre el qué dirán, sobre superar tus complejos y prejuicios. La trama principal avanza sin sorpresas, pero también sin decaer, con lo cual 'Un hombre de altura' es una película previsible pero entretenida. Por suerte, las subtramas añaden vidilla al conjunto, haciendo que se pueda disfrutar con las aventuras deAlexandre y Diane. Ambos personajes están bien construidos, pero eso no quita que sean (más ella que él) un tópico andante. Tampoco se puede esperar mucho más de una comedia romántica, ya que en el 99% los personajes están tan encorsetados que cualquier cambio sería casi un sacrilegio. Sin embargo es en los segundarios donde esta comedia funciona mejor, ya que tienen una personalidad bien definida pero menos cliché. Bien por los secundarios. Y, sin duda, una de las mejores bazas de la película son algunos de sus momentos cómicos: ya sean malentendidos, situaciones incómodas o, directamente, chistes, conseguirán que los espectadores suelten una carcajada.
La realización, por lo que he podido comprobar, es muy similar a la argentina. Laurent Tirard no arriesga mucho, pero sale ganando. En lo que sí es superior este remake es, sin duda, en el casting. Jean Dujardin hace que esta película funcione mejor que la original, ya que como caballero seductor (a pesar de la altura) es completamente creíble. Junto a Virginie Efira forma una pareja con mucha química y compenetración que hace que el conjunto pase de un suficiente a un bien alto. Si hay una pega es que, los efectos especiales (encoger a Jean Dujardin, básicamente) cantan de vez en cuando, aunque no es nada grave pasada la primera media hora.



'Un hombre de altura' es una película muy disfrutable con un más que carismático Jean Dujardin, alma indiscutible de este remake.

domingo, 10 de julio de 2016

Crítica: Antes no, ahora sí de Sang-soo Hong


De Corea del Sur llega esta película que resulta curiosa tanto por su planteamiento como por su forma de contarla. Un director de cine independiente va a acudir a un pase de una de sus películas en la que tendrá ocasión de hablar y comentarla con los espectadores. Debido a un error llega un día antes con lo que tiene mucho tiempo libre. En un templo conoce a una chica con la que empieza a hablar y que le hace una visita guiada de la ciudad. Ella es una artista y las dos personalidades chocarán y habrá momentos en los que haya mejor y peor relación. La noche termina y llega la proyección de la película y parece que todo ha terminado. Pero de alguna forma el día se reinicia y todo vuelve a suceder aunque no de la misma manera. Errores que se cometieron ya no suceden, y aunque los lugares, las personas y las situaciones sean las mismas los pequeños cambios hacen que  el desarrollo sea distinto. Hay una película francesa del año 1993 titulada Smoking/No smoking en la que el director contaba una misma historia, dos veces , en una de ellas los personajes eran fumadores y en la otra  no. Aunque la historia y los personajes eran los mismos ese pequeño cambio se notaba. La película duraba casi cinco horas y se tuvo que estrenar en dos partes. Ahora sí, antes no tiene un planteamiento similar pero lo desarrolla de una manera más sencilla. No se trata tanto de cambiar un detalle sino cambiar la actitud de uno de los personajes que hacen que la reacción por parte del otro personaje sea distinta y por lo tanto la historia tome otros cauces. Lo importante de esta película es el encuentro de estos dos desconocidos y lo complicado de las relaciones. Normalmente cuando conocemos a alguien y nos equivocamos no tenemos oportunidad de dar marcha atrás y corregir nuestros errores. Aquí simplemente pasa, sin que se de ningún tipo de explicación. No se trata de una película de ciencia ficción, es una comedia dramática costumbrista que tiene este pequeño elemento fantástico. Es casi como si juntáramos Lost in translation con Atrapado en el tiempo. 


La conversación que tienen estos dos personajes no es una conversación vacía de contenido. Tratan temas interesantes pero creo que personalmente me gusta cuando hablan de sus propios trabajos. El es un director de cine y seguramente el director de la película haya puesto bastante de sí en el director personaje. También la visión del arte y del artista que se expone a través del personaje femenino. Los dos actores hacen un gran trabajo y el no conocerlos ni haber visto nada de ellos anteriormente los hacen más creíbles. Reconozco que no conozco nada de la filmografía de este director que ya lleva veinte años de carrera. Sang-soo Hong consigue con unos elementos sencillos una gran profundidad. Gran película. 

viernes, 1 de julio de 2016

Crítica: Demolición de Jean-Marc Vallée


Si hablamos de un director especializado en personajes realmente atormentados, aunque aparentemente felices, ése es Jean-Marc Vallée. En 'Demolición', su nueva película, conoceremos a otro personaje roto por dentro que cautivará al espectador.


Como he dicho antes, las mejores películas del director son aquéllas en las que el personaje principal tiene una coraza que impide que el resto de gente vea que está tan roto por dentro que es casi imposible arreglarlo. Ejemplo de esto es 'Alma salvaje', 'Café de Flore' o 'Dallas Buyers Club'. En su nueva obra Davis Mitchell, un hombre que acaba de perder a su esposa, pasa el duelo de una manera un tanto destructiva. ¿Cómo reaccionaríamos ante la pérdida repentina de nuestra pareja? ¿Cuál sería la mejor manera de tirar hacia delante? La presentación del personaje es brillante y despiadada, no dando lugar a concesiones y marcando lo que será su futuro. La empatía creada casi instantáneamente no se verá resentida por las acciones de Davis –por muy extrañas o reprobables que sean éstas– durante la película, haciéndonos verlo todo desde su prisma. La trama principal, él llevando la muerte de su esposa como bien puede, es dolorosa y provoca ganas de abrazar al personaje. Nos habla del dolor de una pérdida, del terremoto que supone un hecho así en la vida de alguien. La mayor parte de las subtramas están bien escritas y ejecutadas, dando profundidad a la historia, pero hay una en particular que no acaba de encajar a pesar de, en realidad, estar en harmonía con lo que el director nos está contando. Bryan Sipe, el guionista, nos dará algunas escenas más que memorables que nos mantendrán pegados a la butaca queriendo saber más y más del extraño Davis Mitchell. Sólo espero que en el futuro el Jean-Marc Vallée y Bryan Sipe vuelvan a trabajar juntos, porque forman un tándem de lo más talentoso.
Y si a nivel de guión 'Demolición' es una delicia, a nivel de dirección está a la par. Jean-Marc Vallée destaca, sin duda, en la dirección de actores, y es que Jake Gyllenhaal nos da una de sus mejores interpretaciones –por no decir la mejor– desde 'Brokeback Mountain'. Cada gesto, cada mirada y cada palabra cuentan en una interpre Todos los secundarios –Naomi Watts, Chris Cooper–­ están notables, pero es Judah Lewis el que se lleva la palma. Es una delicia ver cómo este joven actor no sólo aguanta en una secuencia con Jake Gyllenhaal, sino que además está a su altura en todo momento. La planificación está cuidada a pesar de tener un aire descuidado que refuerza la sensación de pérdida que nos transmite la película. La música, un elemento muy importante en las obras de Jean-Marc Vallée, hace acto de presencia de manera brillante, dando al conjunto un encanto adicional.


Era difícil superar una película como 'Alma salvaje', pero Jean-Marc Vallée se queda tan cerca que casi la roza. 'Demolición' es una obra dura e imprescindible que hará las delicias del espectador levemente masoquista. 

jueves, 30 de junio de 2016

Crítica: Independence day: contraataque de Roland Emmerich


'Independence day' es una de ésas películas míticas de los noventa que el noventa por ciento de la población ha visto, que tiene imágenes tan icónicas como cuando La Casa Blanca es destruida, que a pesar de no ser una película con un guión decente reventó los cines y que no necesitaba una secuela. Aun así, este viernes se estrena la segunda parte más innecesaria en lo que llevamos de siglo.


En 'Independence day: contraataque' todo es más grande y ruidoso que en la original, y el pase de prensa no iba a ser diferente. Tras ver la película nos fuimos al Parque de Atracciones de Madrid para fotografiarnos con una réplica del Moon Tug, asistir a un coloquio sobre la película y, más tarde, zampar hasta reventar y quedarnos en el parque disfrutando de las atracciones. En este aspecto, el pase fue sobresaliente, uno de los mejores a los que he asistido.


Pero claro, ahora toca hablar de la película. Y es que de esta secuela se pueden decir muchas cosas, como que es innecesaria, ruidosa, mareante, interpretada de manera regular y que parece estar escrita por un adolescente fanático de la original. Teniendo en cuenta que 'Independence day' no era ninguna maravilla, no podíamos esperar mucho más. Lo malo es que han tenido veinte años para escribir esta película, y eso no deja en buen lugar a ninguno de los cinco (sí, ¡cinco!) guionistas. En ésta todo se reduce a coger los elementos de la primera parte y hacerlos más grandes, explosivos y ruidosos. La trama es tan tonta, o más, como en la primera parte; la presentación de los personajes es bochornosa, al igual que su desarrollo; los diálogos son para echarse a llorar; y algunas situaciones son inverosímiles incluso para una película de estas características. Serie Z con presupuesto de blockbuster.
La dirección del apocalíptico Roland Emmerich es genérica y poco arriesgada, no generando ni una sola imagen icónica en las dos horas que dura. Los actores están entre el aprobado y el suspenso absoluto en algunos casos, como Liam Hemsworth y Bill Pullman. Por lo menos algunos de los actores que aparecían en la primera invasión alienígena le dan algo de encanto a una cinta con menos corazón que el Hombre de Hojalata. Pero si algo bueno tiene esta batalla son los efectos especiales: nos dan más espectacularidad que nunca, y deja claro quién va a mandar este verano respecto a este apartado. Nada que objetar. La música, en algunos momentos, recuerda a lo que podrían haber sido descartes de cualquier 'Star wars', sensación reforzada a unas luchas de naves que podrían ser, también, descartes de cualquier 'Star wars'.



La clave para disfrutar 'Independence day: contraataque' es ir con las expectativas bajas y, durante la película, dejarse llevar por el embriagador sonido de las explosiones sin fin, los aliens malvados y el heroísmo y patriotismo de los protagonistas. Teniendo esto en cuenta, la película pasará rápida y se disfrutará. Y ahora… preparaos para la tercera parte. Porque llegará, igual que los aliens en esta segunda parte.

miércoles, 22 de junio de 2016

Crítica: Buscando a Dory de Andrew Stanton


Han pasado trece años desde la aventuras de Buscando a Nemo y ahora tenemos una secuela en la que pone el punto de atención en uno de los personajes secundarios de esta. Dory es un pez que tiene problemas de memoria a corto plazo y que a pesar de eso fue de gran ayuda para Marvin para que pudiera encontraba su hijo. Pixar a la hora de hacer una secuela siempre ha buscado hacer algo diferente y no ir por el camino fácil. En Cars la segunda parte convertía la historia en una película de espías, en Toy Story 2 le daba una vuelta de tuerca a la historia dándole un nuevo sentido a los personajes al hacerlos conscientes de su naturaleza de juguetes y de la influencia que han tenido como objeto de culto. En Monsters se montaban una precuela ofreciéndonos el origen de los dos protagonistas y cómo en un principio los roles que nos prestaban en la primera parte eran distintos a cómo fue en un principio. Buscando a Dory no es una excepción y si se me permite nada a contra corriente a la hora de hacer una secuela de una película de éxito. Lo habitual seguramente hubiera sido continuar la historia de Nemo y su padre pero han preferido dar a otro personaje el centro de la historia. Buscando a Nemo era una película que empezaba de una forma muy trágica, Nemo perdía a todos sus hermanos y a su madre. Aquí empieza Dory separándose de sus padre cuando es pequeña. Hay un lapso de tiempo y seguimos la historia desde donde la habíamos dejado en la anterior película. 


Dory era un personaje que servía de apoyo a Marvin pero del que no teníamos apenas información. Aquí sabremos su origen y cómo llegó a encontrarse con los peces payaso. En esta historia tendrá como compañero a un pulpo al que le falta una pata. En la historia no hay un personaje negativo, no hay un malo claro que sea el contrapunto de Dory. Los personajes se meten en una aventura en donde el medio y las circunstancias son las que son las que les ponen en situaciones complicadas que tienen que superar. El objetivo de Dory es volver a casa y recuperar a sus padres superando ese incapacidad de acordarse de las cosas. Pero ese defecto le da una ventaja ya que se enfrenta a los problemas sin prejuicios y buscando soluciones de una forma imaginativa y original. El tono de la historia es más de comedia que su predecesora, Dory es un personaje que resulta más divertido que Nemo y que Marvin y es más fácil que se meta en peligros y situaciones que se solucionan de forma ingeniosa y divertida. No deja de se por otro lado una película pensada para un público infantil aunque los de Pixar siempre ponen un subtexto y ciertas bromas que están pensadas para que sólo las entiendan los adultos que les acompañan, también hay que pensar en ellos. En la versión en castellano uno de los gags de la película no se ha mantenido. Nos perderemos eso sí el gran trabajo que hace Anabel Alonso dándole voz a Dory. En la versión en inglés quien pone la voz es Ellen Degeneres. Los productores de la película alaban el trabajo de nuestra actriz y eso que casi no repite con el personaje. La presto de los fans hizo que repitiera voz ya que no se imaginaban a otra actriz que pudiera voz a este pez tan olvidadizo.  Si vamos acompañados con niños va a ser complicado que ellos puedan verla doblada pero si van adultos solos es la mejor forma de verla. No hagáis como yo y esperad a los títulos de crédito porque hay escena final. La película incluye el corto Piper. Es la historia de una pequeña gaviota. Es una historia tierna y divertida y con una técnica impresionante. Las fronteras entre la animación y la imagen real que en un corto como este casi es imposible distinguirlo.