martes, 28 de abril de 2020

Crítica: Asamblea de Alex Montoya



Debido al estado de alarma en el que estamos viviendo con los cines cerrados y todos encerrados en casa los estrenos de cine tienen que buscar nuevas salidas. Hace unas semanas era Xavier Dolan y ahora llega Asamblea, la ópera prima de Alex Montoya. El guión parte de una obra teatral, una historia que sucede en un lugar concreto a tiempo real y con un pequeño número de personajes. Unos días antes de las vacaciones de verano un grupo de personas se reúne para hacer una votación sobre un tema importante del que se ha trabajado en varias comisiones y reuniones previas. Lo que parecía un simple trámite acaba derivando en una serie de intervenciones que lo que hacen es boicotear lo consiguen es que no se avance boicoteando todo lo conseguido. Puede parecer algo exagerado pero nada más lejos de la realidad. He estado en reuniones mucho peores. Recuerdo en una en la que estuve en la que un grupo de asociaciones se planteaba crear un periódico y durante más de una hora se estuvo debatiendo cuál debería ser el nombre al que se le debería dar, el resultado fue que al no haber acuerdo en este tipo de aspectos no se llegó a hacer nada. Y esto es un poco lo que plantea la película. 


Hay quienes consideran que esta es la única forma de democracia, la democracia directa en la que todos opinan de todo y se tiene que acabar decidiendo por mayoría. Al final lo que se consigue es que, cuando no se delega, valga igual la opinión del que sabe de lo que se habla con la del que no, que se acaben dando vueltas sobre aspectos sin importancia y se dejen de tratar el fondo de la cuestión. Nosotros como espectadores de la historia apenas tenemos información de lo que se está tratando así que somos como ese personaje que no tiene ni idea tampoco pero que no para de intervenir sin saber de lo que habla. En estos momentos resulta una película muy adecuada. Estamos en una situación excepcional en la que todos hablan y muy pocos saben lo que está pasando y muchos menos saben lo que va a suceder, y aún así tomamos decisiones o actuamos escuchando al que tiene información y al que sólo sabe dar su opinión. De todos modos, Asamblea es una comedia y lo que pretende sobre todo es hacernos pasar un momento agradable.

La historia y sus giros tienen su importancia, pero en una película como esta, los dos pilares más importantes son los actores y una buena dirección que no haga que le de ritmo a la historia. Aunque sea una historia que parta de una obra teatral que no quede como una grabación de una función sino que tenga el ritmo de una película. En este sentido es todo un acierto, hay un grupo de actores entre los que destaca Cristina Plazas, Greta Fernandez, Nacho Fresneda Francesc Garrido y Marta Belenguer. Muy recomendable y desde el 17 la podéis disfrutar en Filmin.

domingo, 29 de marzo de 2020

Nocturna Madrid 2017 - Domingo


Pilgrimage (2017), de Brendan Muldowney.

Aventura histórica ambientada en Irlanda durante la época de las cruzadas y la conquista de Jerusalem, en el siglo 13. Un grupo de monjes custodia una reliquia sagrada en un apartado lugar de la isla, y ante la orden del Vaticano se verán obligados a emprender un viaje con ella.

Aunque roza en ocasiones el género de la fantasía (un par de veces la reliquia parece tener poderes místicos), es más un acercamiento a interesante conjunto de culturas en conflicto, donde Francia está intentando conquistar la isla, y los monjes han de confluir entre las tribus celtas, y un batallón de despliegue del rey, conducidos por un monje cisterciense y su inquebrantable interpretación de la religión cristiana.

Como película de aventuras, quizá queda algo corta hacia el final, puesto que el desenlace deja un poco templado al espectador, pero es una interesante interpretación del contexto histórico, y tiene una factura técnica envidiable para el presupuesto con el que contó, y una fotografía maravillosa de las verdes tierras de Irlanda.

A pesar de algunos puntos flojos, las buenas actuaciones y la buena mano técnica nos dejan un título muy disfrutable dentro del género medieval.

jueves, 26 de marzo de 2020

Crítica: Matthias & Maxime de Xavier Dolan


La nueva película de Xavier Dolan llega este viernes de una forma innovadora debido a las circunstancias que nos está tocando vivir. Con todas las salas de cine cerradas por la cuarentena sólo quedan las pantallas de los ordenadores y otro tipo aparatos conectados a Internet. Avalon y Filmin nos traen una historia que a partir de las vivencias de unos personajes también sirve como un retrato generacional. Un grupo de personajes que ya está dejando la juventud y está pasando a la madurez, enfrentarse a nuevos retos laborales y personales. Los que cumplen los 30 no lo viven de la misma forma que las generaciones de nuestros padres y mucho menos nuestros abuelos. Ellos han tenido que madurar y enfrentarse a los problemas mucho antes que nosotros. Los que ahora cumplen 30 también acabarán enfrentándose a los mismos problemas pero más tarde y sin las mismas herramientas, sin ningún tipo de ayuda a la que agarrarse. Es un viaje sin mapa ni guía.


Matthias que parecía que tenía ya todo bien encauzado ve como las cosas que tenía tan claro ya no son tan seguras. Hay algo que provoca que le hace plantearse su propia identidad y su relación con su amigo Max. Este está más preocupado por un cambio radical de vida al marcharse unos años a vivir a Australia, un lugar con un idioma que no controla y con un futuro laboral incierto. También hay que tener en cuenta el problema con una madre enferma y su relación conflictiva. Aunque parece que lo controle todo, da la sensación de que en cualquier momento todo puede venirse abajo.


Es una película intensa y muy emocional. Quizás peque de excesiva en algunos momentos y algo repetitiva. El conflicto interno que vive el personaje de Matt explota al final de la historia pero este se presenta prácticamente desde el principio y aunque no podamos saber con certeza de qué se trata el director da demasiadas pistas sobre qué es lo que le preocupa al personaje. El personaje de Max que interpreta el propio director es más expresivo y sus problemas son más evidentes desde el principio de la historia. Además que recurre a una temática recurrente en su obra al mostrarnos una relación compleja del protagonista con su madre.

Sin ser un gran seguidor del cine de Dolan, tan sólo he visto esta película y Sólo es el fin del mundo reconozco el valor de sus películas. Es un director valiente que aporta una visión personal y original del mundo y de la vida. Podemos sentirnos identificados aunque nuestras experiencias sean completamente distintas.

La película estará disponible en la plataforma Filmin a partir de mañana a las 20:03 hasta el domingo a las 00:00 h.

martes, 10 de marzo de 2020

Muestra SyFy 2020: Día 2


La muestra se abrió el sábado con The cleasing hour. La película americana nos introduce en el mundo de los programas sensacionalistas que se emiten por la red. Un sacerdote que va en contra de los convencionalismos de la iglesia se dedica a transmitir exorcismos on line ante un público muy entregado. La fama le ha llevado a montarse un pequeño negocio entre sus seguidores sin que estos sepan que realmente lo que ven es un montaje. Ninguna de los exorcismos que se han visto son reales hasta que un día realmente un demonio aparece en escena y la lía pardísima. Todos los secretos que quieren ocultar van saliendo a relucir para gusto de ese demonio que disfruta torturando.


Es una película entretenida que aunque no aporta demasiado al mundo de las películas de exorcismos resulta curiosa. Tiene su toque de humor y su toque de terror con gotas de gore, pero para todos los públicos. También funciona como crítica a cierta des humanización que se da en las redes sociales. Para empezar la jornada está bastante bien.

sábado, 7 de marzo de 2020

Crítica: Skin de Guy Nattiv



Skin parte de una historia real de un joven que ha crecido en un ambiente racista y de odio. Cuando le vemos lo más llamativo son sus tatuajes, un rostro lleno de una historia escrita por símbolos de rechazo a lo que no comprenden, a lo diferente. Cuando el protagonista conoce el amor busca salir de todo eso y es básicamente lo que nos cuentan, el camino de redención. Esa huida de su pasado no es algo que le resulte sencillo, la oposición de esa familia postiza que busca retenerlo de cualquier modo hasta las evidentes marcas que lleva en su piel que le impiden empezar de cero. Hay una violencia muy intrincada de la que es difícil escapar. Bryon Widner fue en su momento un joven problemático que no tenía familia y encontró en Shareen y Fred una familia y un amor que no conocía, una protección que acabaría pagando demasiado caro.


La película tiene una historia muy potente y unos actores que hacen una gran inmersión con los personajes. Cuesta ver en el protagonista al niño que en su momento fue Billy Elliot. Jamie Bell hace una gran interpretación, una de las mejores de su filmografía. Vera Farmiga le da la réplica de una forma magistral como esa madre adoptiva que parece que busca lo mejor para ellos, pero que tan sólo busca perpetuar sus prejuicios y sus odios. La realización es más convencional. Tiene un tono que busca reflejar lo que sucede sin tomar partido. Nos muestra lo que ha sucedido de la forma más objetiva posible y tenemos que sacar nuestras propias conclusiones.


En general me ha parecido una película correcta y de alguna forma necesaria. En momentos de crisis en lo que no hay apenas certezas, es fácil caer en el fanatismo y en el rechazo a lo que no comprendemos. Encontrar el amor y superar el miedo y el odio es lo que busca el personaje.

viernes, 6 de marzo de 2020

Crítica: Cartas a Roxane de Alexis Michalik



Cuando vemos una película o vamos al teatro ya vemos un trabajo terminado, pero detrás hay un proceso de creación que desconocemos. Los autores hacen que parezca fácil lo que realmente es complicado. A partir de una pequeña idea se van desarrollando unos personajes, una trama y todo un universo nuevo en el que todas las piezas encajan. Cartas a Roxane nos cuenta cómo se forjó la obra de Cyrano de Bergerac, una de las obras más importantes de la escena francesa. Un autor que no está teniendo demasiado suerte con las obras que estrena necesita de algo que le haga creer que puede ser el gran dramaturgo que debería ser. Cuenta con uno de los mejores actores como inspiración pero también la necesidad de dar un futuro a su familia.


El pobre Edmond Rostand va vagando en busca de una musa que le ayude, algo desde lo que empezar a escribir su obra maestra. A partir de un personaje histórico va imaginándose una historia que pueda convertir en un gran éxito. A partir de esta pequeña semilla la historia va floreciendo a partir de la gente que le rodea, sus amigos y sus experiencias van nutriendo para que vaya creciendo. Como muchas de las grandezas de una obra son cosas que van surgiendo de pequeñas casualidades, que la inspiración puede llegar donde menos se espera. Esta es una historia es complementaria a Cyrano, se disfruta más y se llega a comprender mejor las escenas si se conoce la obra original pero no es necesario porque se nos va contando la historia a la vez que el autor la va descubriendo. Es emocionante recorrer ese camino porque nos hace partícipes de la creación.


Aunque no lo cuente la historia en la película, para Edmond Rostand esta fue su primer éxito que no logró superar. Sabía que había hecho una gran obra pero el éxito que tuvo fue tal que no llegó a sobreponerse y a escribir otro texto que estuviera a la altura.

Muestra SyFy 2020: Inaguración



Como todos los años llega a primeros de marzo una de las citas más interesantes del cine en Madrid. La muestra SyFy de cine fantástico cumple su 17 edición con la película Regreso al futuro como emblema pues este año se celebra su 35 aniversario. Regreso al futuro es una de esas películas que ha marcado a toda una generación. Una historia que empezó con una pregunta de su guionista ¿qué pasaría si hubiera coincidido con mi padre en la época en la que estaba en el instituto? La película contó con dos secuelas que la han convertido en una de las referencias del cine fantástico. El coche que conocemos era en una primera versión del guion una nevera. La historia hubiera sido muy distinta. La película la podremos ver el domingo en una matinal.


Por primera vez en la historia de la muestra es que se inaugura con una película de animación. La última de Disney-Pixar, Onward. La película se sitúa en un mundo de fantasía en la que habitan seres míticos y en el que en algún momento existía la magia. Pero la magia no es fácil de dominar, necesita práctica así que poco a poco se fue sustituyendo por lo fácil. En el momento en el que se sitúa la historia la magia es tan sólo un recuerdo, algo que no están seguros de que haya sucedido. Dos hermanos Ian y Barley harán un viaje en busca de esa magia perdida. La película rezuma humor pero también tiene ese punto de emotividad con la historia familiar de los elfos. Sin ser lo mejor que hayamos visto de Pixar mantiene un cierto nivel.


A partir de ahí la muestra está llena de terror, de fantástico y de mucho humor. Películas llegadas de todo el mundo llenarán el centro de Madrid de fantasía, de miedo y de otros mundos posibles. Lo mejor de la muestra SyFy no son las películas sino el poder compartirlas con un público completamente entregado. La fantasía nos invita a pensar que existen más cosas que las que vivimos y el terror nos fascina porque desde la protección de la sala de cine nos lleva por lugares oscuros pero emocionantes. Es la magia del cine y en la muestra SyFy se vive con más intensidad que en otros lugares.