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jueves, 24 de septiembre de 2020

Crítica: Una pastelería en Notting Hill de Eliza Schroeder

 

Uno de los barrios con más mezcla de culturas que nos podemos encontrar en Londres en el de Notting Hill, muy famoso desde que fuera el escenario de la aventura amorosa entre Julia Roberts y Hugh Grant. Pero es mucho más, allí está la calle Portobello que tiene uno de los mercados de segunda mano más conocidos y que aparecía en una de las escenas más conocidas de la película La bruja novata. Es por lo tanto un lugar que el cine ha mostrado en numerosas ocasiones, ahora nos cuenta la historia de tres mujeres que luchan por un sueño, montar un pequeño negocio de hostelería en memoria de Sarah. Sarah es madre, hija y amiga y la gran protagonista de la historia aunque también sea la gran ausente. La muerte de Sarah es el detonante de la historia y lo que mueve a los personajes a juntarse. Es una historia que se mueve en el terreno de los sentimientos , una comedia que busca que nos sintamos bien con la forma que tienen los personajes de superar la tragedia y el dolor. Esta película no afronta la pérdida como un inicio de algo nuevo y una forma de honrar la memoria de aquellos que no están.

El escenario, una pastelería, invita a reunirse y la comida siempre es una buena excusa para juntar a las personas. El tono es vitalista y esperanzador y nos muestra que a pesar de las tragedias diarias podemos superarlas con la ayuda de los seres queridos. La historia es sencilla pero guarda un mensaje muy potente y muy necesario en un momento como el que estamos viviendo en el que necesitamos de mensajes positivos para superar esta situación tan loca en la que nos ha tocado vivir. Los personajes son potentes y muy bien encarnados por unas grandes actrices. Esta película supone el debut en la dirección de Eliza Schroeder.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Crítica: El último acto de János Edelényi



El trabajo de actor es más que una profesión, es una forma de vida que proporciona algo que muchos de nosotros no podremos hacer, tener más de una vida, ser otras personas y ponernos en la piel de gente tan diferente a nosotros y experimentar emociones y vivencias que nuestra finitud y corta existencia nos impediría tener. La historia de esta pelicula gira en torno a un actor mayor al que da vida Brian Cox que tiene más pasado que futuro y que ya es poco lo que le queda. Ya no tiene la misma vitalidad que antaño y no puede valerse por sí mismo, así que su hija le busca una ayudante y contrata a una joven que desea ser actriz y lo de cuidadora es una manera provisional de ganarse la vida. Dorottya es la joven hungara que deberá cuidar al viejo actor y como en muchas historias parecidas el conflicto entre ambos personajes es algo que se veía venir. Las dos personalidades chocan, Sir Michael es demasiado orgulloso como para reconocer que necesita ayuda y Dorottya tan sólo busca hacer su trabajo lo mejor posible. Los dos están condenados a entenderse y a ayudarse, al fin y al cabo les une una profesión y un amor por la interpretación. La película se mueve en la comedia y con los pocos elementos con los que el director se mueve hacen una historia divertida en la mayoría de las ocasiones pero también emotiva. Hay muchos actores que con la llegada a una edad y cada vez con una salud más debil han empezado a dejar de aparecer ya no sólo en películas o en teatro sino en la vida pública. Desaparecen y no se saba nada más de ellos hasta que se mueren o alguien decide recupearlos. ¿Quién sabe dónde está gente como Sean Connery que ya tiene 86 años y cuya última película es del 2003 o Jack Nicholson que hace seis años que no aparece en una película? Sir Michael no quiere desaparecer, o por lo menos no hacerlo de una forma silenciosa. 


Brian Cox hace un trabajo impresionante con un papel bastante complicado. Es un actor que ha tenido una larga trayectoria en teatro y en el cine ha participado tanto en grandes producciones como Troya o El mito de Bourne como en películas más modestas como Mindscape, Adaptation o Match Point de Woody Allen. Es complicado porque es complicado lo desnudo que se muestra, no es una desnudez física sino emocional, cómo muestra el deterioro de su personaje con un realismo que nos hace pensar hasta qué punto puede tener de verdad. Para un actor debe ser duro envejecer, puede que mucho más que para los demás. Su imagen de cuando eran jóvenes y hermosos y podían con todo está grabada no solo en el celuloide sino en la memoria de la gente. Enfrentarse a una versión envejecida no debe de ser fácil. Los actores siempre tienen presente ese momento de esplendorosa juventud y es por lo que lo reconocen. Sir Michael y Brian Cox tienen muchas cosas en común y parece que pasa lo mismo con Dorottya y Coco König que es la actriz que le da vida. Este ha sido su primer papel en el cine. Es una gran película que nos ofrece una gran historia y unos buenos personajes encarnados por dos grandes actores. 


jueves, 10 de noviembre de 2016

Crítica: El último acto de János Edelényi


El trabajo de actor es más que una profesión, es una forma de vida que proporciona algo que muchos de nosotros no podremos hacer, tener más de una vida, ser otras personas y ponernos en la piel de gente tan diferente a nosotros y experimentar emociones y vivencias que nuestra finitud y corta existencia nos impediría tener. La historia de esta pelicula gira en torno a un actor mayor al que da vida Brian Cox que tiene más pasado que futuro y que ya es poco lo que le queda. Ya no tiene la misma vitalidad que antaño y no puede valerse por sí mismo, así que su hija le busca una ayudante y contrata a una joven que desea ser actriz y lo de cuidadora es una manera provisional de ganarse la vida. Dorottya es la joven hungara que deberá cuidar al viejo actor y como en muchas historias parecidas el conflicto entre ambos personajes es algo que se veía venir. Las dos personalidades chocan, Sir Michael es demasiado orgulloso como para reconocer que necesita ayuda y Dorottya tan sólo busca hacer su trabajo lo mejor posible. Los dos están condenados a entenderse y a ayudarse, al fin y al cabo les une una profesión y un amor por la interpretación. La película se mueve en la comedia y con los pocos elementos con los que el director se mueve hacen una historia divertida en la mayoría de las ocasiones pero también emotiva. Hay muchos actores que con la llegada a una edad y cada vez con una salud más debil han empezado a dejar de aparecer ya no sólo en películas o en teatro sino en la vida pública. Desaparecen y no se saba nada más de ellos hasta que se mueren o alguien decide recupearlos. ¿Quién sabe dónde está gente como Sean Connery que ya tiene 86 años y cuya última película es del 2003 o Jack Nicholson que hace seis años que no aparece en una película? Sir Michael no quiere desaparecer, o por lo menos no hacerlo de una forma silenciosa. 


Brian Cox hace un trabajo impresionante con un papel bastante complicado. Es un actor que ha tenido una larga trayectoria en teatro y en el cine ha participado tanto en grandes producciones como Troya o El mito de Bourne como en películas más modestas como Mindscape, Adaptation o Match Point de Woody Allen. Es complicado porque es complicado lo desnudo que se muestra, no es una desnudez física sino emocional, cómo muestra el deterioro de su personaje con un realismo que nos hace pensar hasta qué punto puede tener de verdad. Para un actor debe ser duro envejecer, puede que mucho más que para los demás. Su imagen de cuando eran jóvenes y hermosos y podían con todo está grabada no solo en el celuloide sino en la memoria de la gente. Enfrentarse a una versión envejecida no debe de ser fácil. Los actores siempre tienen presente ese momento de esplendorosa juventud y es por lo que lo reconocen. Sir Michael y Brian Cox tienen muchas cosas en común y parece que pasa lo mismo con Dorottya y Coco König que es la actriz que le da vida. Este ha sido su primer papel en el cine. Es una gran película que nos ofrece una gran historia y unos buenos personajes encarnados por dos grandes actores. 


domingo, 13 de septiembre de 2015

Crítica: Reina y patria de John Boorman


En reina y patria el director inglés John Boorman retoma al personaje de su película de 1987 Esperanza y Gloria en la que contaba la historia del niño de 9 años Bill Rohan. Esta película era una especie de biografía en la que contaba sus experiencias durante la segunda guerra mundial. Ahora Bill ya tiene casi veinte años y en el servicio militar conoce a Percy Hapgood que será su mayor apoyo allí dentro. Estamos acostumbrados a ver películas de temática militar en la que se nos muestra la realidad de una forma muy cruda, la violencia de forma explícita y todo muy descarnado. No es que el director nos muestre lo que allí sucede como unas vacaciones o como un campamento de verano pero sí que es cierto que el tamiz del tiempo hace que las experiencias negativas se diluyan y se aprecie más los buenos momentos de amistad y de camarería. RSM Digby y Bradley son se lo pone fácil y serán una gran dificultad para la convivencia pero incluso ellos no son tan malos como parecen. Detrás de sus ofensas y dificultades que ponen a nuestros héroes hay unas historias trágicas que no se nos cuentan explícitamente pero que podemos intuir. El descubrimiento del sexo opuesto y lo complicado de las relaciones con las mujeres también supondrán un reto y un paso para alcanzar la madurez. El tono que utiliza el director para contar su historia es el de la comedia, el humor está muy presente aunque sin obviar las dificultades y los problemas que siempre hay a lo largo del camino. La película está amenizada por las aventuras de los dos protagonistas en el ejército burlándose uno de la autoridad y el otro intentando sobrevivir sin llamar demasiado la atención, los problemas con las chicas y cómo Bill busca el amor en una desconocida que no le corresponde. Es una historia de iniciación que resulta agradable. El mundo del cine también tiene su pequeño hueco dentro de la historia. Los dos protagonistas viven las películas de una forma especial, proyectan de alguna forma lo que ven en el cine en sus propias vidas. Utilizan frases de las películas en su vida cotidiana como si su historia fuera también una película.



John Boorman es uno de los directores que nos han dado grandes películas. De todas las películas que ha hecho personalmente la que prefiero es la de Excalibur que nos contaba la historia del Rey Arturo. La película basada en la novela de Thomas Malory contaba con la interpretación más intensa y desgarradora de Hellen Mirren como Morgana, la hermana de Arturo. En unas declaraciones ha dicho hace poco que se sentía demasiado cansado para seguir dirigiendo. Hacerlo con una película tan personal es toda una declaración de intenciones. De todos modos, esperemos que este no sea su final y que quizás siga con la historia de su alter ego Bill Rohan con una vida tan interesante porque el final deja abierto muchas posibilidades. 

sábado, 21 de junio de 2014

Critica: Amanece en Edimburgo de Dexter Fletcher



El género musical es uno de mis favoritos porque es el que mejor se adapta a mi concepto de cine. En ningún momento se oculta el artificio que es el cine y aunque puedan ser historias que nos resulten cercanas siempre hay una distancia entre lo que cuenta y la realidad. Nadie se pone a cantar en medio de la calle pero incluso así fuera la composición de las escenas, las coreografías convierten a este tipo de películas en algo exclusivo del cine que no se podría repetir en un teatro. Del mismo modo que en Mamma mía partían de las canciones de ABBA para construir una historia y montarse un musical, aquí hacen lo mismo con el grupo The proclaimers. Empezó en el teatro y ahora llega a los cines. En un teatro se gana la energía que se transmite de un espectáculo en directo, no es lo mismo tener delante a los actores delante que algo grabado y montado, pero también es cierto que en pantalla se dan más medios y todo es más espectacular. Podemos cambiar de localizaciones fácilmente y la cámara va marcando una visión que estando en un mismo lugar en un teatro no podríamos contemplar.



 Nos cuenta la historia de tres parejas, una que se acaba de conocer y que tienen su primera cita, otra pareja que lleva años y que después de que él haya vuelto de Afganistán cree que es el momento para dar un paso a la relación y sentar la cabeza y una pareja madura que va a cumplir veinticinco años juntos. La historia se crea buscando una conexión con las letras de las canciones y eso hace que no tenga que salir una trama interesante. La excusa no es demasiado buena y eso hace que en algunos momentos, sobre todo al principio de la película en la que hay más acción y menos canciones cueste entrar. Pero en cuanto empieza a sonar la música, los actores se ponen a cantar y a bailar la cosa  mejor notablemente. Sin ser especialmente seguidor del grupo al que dedican el musical he de decir que he disfrutado considerablemente. Como ya digo la trama no es especialmente interesante pero es lo de menos. El director lleva la cámara con gran maestría para sacar el mayor partido a las coreografías y el mayor partido a unos actores que hacen un trabajo espectacular. Una película muy recomendable para los amantes del género y que supone la segunda película como director del actor Dexter Fletcher. 


lunes, 13 de mayo de 2013

Crítica: El impostor de Bart Layton



Título original: The Imposter Director y Guionista: Bart Layton Música: Anne Nikitin Fotografía: Lynda Hall, Erik Wilson Distribuidora: Avalon Fecha de estreno: 10 de mayo de 2013

En la última edición del Atlántida Film Fest había una interesante selección de documentales que rompían los moldes de lo que estamos acostumbrados. Ejemplos como Los increíbles, Mi loco erasmus o Your lost memories nos enseñan que hay margen para los directores para que experimenten y para la creatividad. La película nos cuenta una historia bastante extraña. En 1994 un adolescente de trece años Nicholas Barclay desaparece en la ciudad de San Antonio, Texas; tres años después aparece en Linares, Jaen sin que nadie sepa lo que ha pasado ni cómo ha podido llegar hasta allí. Pero ya desde el principio se nos dice que quien está en España no sólo no es Nicholas Barclay sino que no se parece en nada, es simplemente alguien que se hace pasar por el chico para poder estar en el centro de menores y tener un cierto cobijo, pero la trama se complica cuando la hermana coge un avión para llevar a su hermano de nuevo a casa. Aunque se encuentra con alguien que tiene al menos diez años más que su hermano, que su color de pelo es distinto y apenas se parecen, no sólo no lo rechaza sino que lo identifica.

martes, 26 de marzo de 2013

Crítica: Grandes Esperanzas de Mike Newell




Título original: Great Expectations Director: Mike Newell Guionista: David Nicholls (Novela: Charles Dickens) Música: Richard Hartley Fotografía: John Mathieson BSC Interpretes: Jeremy Irvine, Ralph Fiennes, Helena Bonham Carter, Holliday Grainger, Robbie Coltrane, Olly Alexander, Jason Flemyng, David Walliams, Sally Hawkins, Jessie Cave, Toby Irvine, Ewen Bremner, Ralph Ineson, Richard James Fecha de estreno: 27 de marzo de 2013


Casi todos conocemos la historia escrita por Charles Dickens, la de un huérfano criado por su hermana y su cuñado que acaba superando las dificultades en las que vive y  pasa de ser un herrero en potencia a todo un gentleman en la ciudad de Londres. Entre medias toda una historia de compasión, fraternidad, amistad, amor, venganza, dolor y sobre todo de redención. Esta no es la primera vez que se lleva al cine y puede hacerse una lectura muy actual y convertir a los dos protagonistas en jóvenes modernos como hizo Alfonso Cuarón en una adaptación bastante libre de la novela o bien acercase de una forma más fiel y hacer una adaptación más clásica como la que ahora toca comentar dirigida por Mike Newell. Una historia como la que nos cuenta Newell conecta muy bien con esta época en la que vivimos en donde hay gente que pasa necesidades y en la que  se necesita de una mayor solidaridad entre todos, Pip que se apiada del fugado Magwitch y al que ayuda en uno de sus peores momentos sin que sepa nada de el sólo porque considera que es lo correcto y luego ese anónimo benefactor que le ayudará a el. Cuando falla el núcleo familiar son otros los que nos dan sustento. Los vínculos de sangre no son tan fuertes pues o bien por ausencia o por desinterés, son esas relaciones familiares ficticias las que durante toda la historia las que de verdad dan el verdadero soporte.


El peso de la película la llevan los dos jóvenes actores Jeremy Irvine y Holliday Grainger que interpretan a Pip y a Estella. Pero no están solos, están arropados por Ralph Fiennes y Helena Boham Carter que interpretan a los dos personajes más intensos de la historia y son sin duda su mayor atractivo. El primero interpreta a Magwitch que está acusado de asesinato y aunque tiene un breve encuentro con el protagonista no logrará olvidar su amabilidad. Ella encarna a Miss Havisham, que ha intentado detener el tiempo después de ser abandonada el día de su boda. Vive recluida en su casa como si nada hubiera pasado y reviviendo siempre el mismo día. El personaje le viene ni que pintado porque casi es cómo reinterpretar al que hacía en la película La novia cadáver de Tim Burton. Tan sólo cuenta con el apoyo de Estella que adoptó siendo muy pequeña y a la que trata como si fuera una hija.


La película es hermosa, la recreación de una época, la fotografía, el vestuario nos mete en la historia, pero el excesivo formalismo del director hace que la película sea demasiado bonita pero que resulta algo fría y que los sentimientos están tan contenidos que no llega a sentir el calor y la emoción que hay detrás de la historia y de los personajes. De todos modos esto no tiene porque ser algo negativo, sino una elección con la que uno puede estar de acuerdo, en vez de escoger el corazón caliente de Pip y su emoción por la vida ha escogido por la frialdad y la falta de corazón de Estella. 

martes, 19 de marzo de 2013

Muestra SyFy: Día 3 y Clausura


El último día de la muestra SyFy empieza por la mañana con un clásico que tiene que ver con la película de la inauguración, El mago de Oz, el clásico del 39 dirigido por Victor Fleming. Ya por la tarde tuvimos una nueva sesión de Phenomena, esa experiencia cinematográfica que empezó en Barcelona y que resulta una forma de recuperar películas de los 80/90 en pantalla grande. Para muchos es volver a ver algunas películas que en su momento ya disfrutamos en el cine y para las nuevas generaciones, tener la oportunidad de verlas en pantalla grande cuando sólo han podido en la televisión. Dentro de la muestra SyFy no podían ser otros clásicos como la de Alien de Ridley Scott y Desafío total de Paul Verhoven, que de alguna forma son películas que están de actualidad. La primera porque hace poco se ha hecho una especie de precuela, o historia paralela anterior a los hechos narrados en la nave Nostromo y la segunda por el remake que acaba de protagonizar Colin Farrell. Recuperar el espíritu de las sesiones dobles en donde el cine era entretenimiento está bien y nos mete en una época nostálgica no sólo por las propias películas sino por la forma de presentárnoslas con el clásico Movirecord, o anuncios clásicos que provocan una sonrisa por la ingenuidad de sus planteamientos. El problema es que hay muchos que se emocionan demasiado y no les llega con vivir la experiencia sino que animados por el abuso de las redes sociales y de los medios que ofrecen los teléfonos móviles de última generación se dedican a hacer fotos durante la proyección como si eso tuviera algún sentido lo que hace molesto para el resto. Pronto veremos en Madrid otra sesión de Phenomena con la proyección de Máximo riesgo y Mentiras arriesgadas, dos películas de temática diferente pero que tienen en común a estar protagonizadas por dos de los actores más fuertes del cine de acción de los 80 pero que siguen manteniendo su nivel a pesar de los años. No todos están de acuerdo con la selección de las películas y en esta ocasión la elección de Máximo riesgo no me parece demasiado acertada porque seguramente Stallone tiene alguna película mejor que esta.


La sesión continuó con Cockneys vs Zombies, una historia de zombies infectados con muchos toques de humor que parece que sólo triunfa en este tipo de festivales y que cuando se ve en cines comerciales no atrae tanto al público. La trama de la película es por un lado, la de un atraco a un banco por parte de unos jóvenes para conseguir fondos para que no se eche a unos ancianos de su hogar ya que en esos terrenos se pretende hacer un pelotazo inmobiliario y por otro lado un ataque de unos zombies infectados que provienen de unas cuevas. Todo está planteado desde el humor y sin tomárselo demasiado en serio. Tanto los jóvenes como los ancianos harán todo lo posibles para sobrevivir en una situación tan terrible. Lo más divertidos son los ancianos que aunque no sean tan fuertes ni tan rápidos consiguen acabar con todos esos infectados. Me gustó bastante.


Por desgracia la muestra no terminó con la calidad que hasta ahora nos había ofrecido. El estreno de El último exorcismo 2 no es que prometiera demasiado, la primera parte no había sido especialmente interesante pero esta no hay por donde cogerla. En su antecesora se había optado por la técnica del falso documental en el que el protagonismo lo tenía un falso exorcista que ante la llamada de un padre angustiado requería de sus servicios para sacar al demonio del cuerpo de su hija a la que se le daba por hacer todo tipo de extravagancias y movimientos raros con el cuerpo. En esta ocasión el protagonismo se lo lleva la joven Nell a la que encuentran después de escapar de lo que sucede al final de la primera parte y acaba en una casa de acogida con otras chicas problemáticas. La joven busca conseguir la paz y parece que lo consigue, con lo que hace que apenas pase nada y resulte bastante aburrida, para que luego se concentre todo en los últimos veinte minutos y todo pase de forma precipitada y con un final nada original. Normalmente cuando voy al cine busco que el resto de la gente esté en silencio y cualquier conversación resulte molesta pero como en casi todo hay excepciones y un par de espectadores se montaron su propio Trash entre amigos no oficial lo que hizo que la proyección fuera algo más entretenida.


En resumen decir que el nivel de  la muestra SyFy de este año ha sido en general bastante alto. Ha sido una pena no poder asistir al primer día en donde todos señalan a John dies at the end como la mejor de ese día y en general de lo mejor que se ha podido ver estos días. Otra de las sesiones más esperadas el poder ver en pantalla grande The cabin in the Woods, que difícilmente ya tendrá distribución en España fuera del ámbito doméstico y por supuesto Dead Sushi que hace tiempo no me había reído tanto con una película y que nos ha presentado al nuevo gran héroe de acción, huevón, el pequeño sushi de tortilla al que nadie quiere.

La presentadora que daba paso a las películas fue una Leticia Dolera especialmente integrada con un público amante del género fantástico y que se supo ganar en la mayoría de las ocasiones con comentarios divertidos y que buscaban la complicidad, lo que pasa es que en algunos ocasiones era difícil de entretener las pausas cuando se tienen especiales ganas de ver la película. Emotiva la historia de los dos jóvenes que habían tenido su primera cita en la muestra y que se habían quedado sin entrada para The cabin in the Woods y la presentadora tan a favor de las historias románticas se las consiguió o también como receptora de objetos perdidos.

 Pero sin duda lo mejor de la muestra es compartirla con el resto de la gran cantidad de cinéfilos que se han reunido. Compartir las interminables colas, las carreras para coger una buena posición, el encontrar un sitio para todos y el poder hablar de cine, comentar lo que nos han parecido las películas vistas y las expectativas que se tienen con las que faltan. La muestra SyFy ha superado con creces mis expectativas, esperemos poder repetir el año que viene. 

miércoles, 21 de marzo de 2012

Crítica: El exótico hotel Marigold de John Madden



Una serie de personajes que ya están en el otoño de sus vidas, por decirlo de una forma poética, deciden dar un cambio radical y se enrolan en un viaje a un hotel de la india pensado para ellos, para que pasen sus últimos días de la mejor forma posible. Lo que se les presenta como un hotel confortable y lleno de lujos y comodidades es en realidad una destartalada casa que se cae a pedazos; pero el joven que lo regenta tiene sus esperanzas puestas en el y sabe que puede funcionar. Los cinco huéspedes que llegan tienen un rechazo inicial pero deciden quedarse y disfrutar lo máximo de la estancia. La película empieza de una forma muy fuerte y es difícil no engancharse a los personajes y a la historia, tiene muchos momentos muy divertidos y las situaciones  nos dan buenos momentos. El problema es que conforme va avanzando la historia, esta va perdiendo fuelle y el interés decrece hasta casi aburrir. El ritmo de la historia baja demasiado como para que siga resultando atractiva. La historia se alarga demasiado y de las algo más de dos horas que dura se le podría quitar tranquilamente media hora sin que se perdiera nada de interés para la historia. Es cierto que luego vuelve a enganchar y ya tirando hacia el final vuelve a mejorar pero ya no como el principio, pero por lo menos deja un buen sabor de boca y con la sensación de haber visto una película entretenida. Además de las historias personales de cada uno de los huéspedes del hotel, está la del gerente y los problemas con su familia que no aprueban a su novia ya que no la consideran suficientemente buena para el, este conflicto será una de las tramas importantes de la historia. No busquéis un retrato de la india ni de sus gentes, porque aunque sucede en este país, la historia hubiera podido suceder en cualquier otro sitio, en España, por ejemplo.


Lo que da solidez a la película son los cinco actores veteranos que encarnan a los protagonistas, cinco actores con una gran experiencia tanto en cine, teatro o televisión que aquí vuelven a dar lo mejor de sí. Maggie Smith, Judi Dench, Bill Nighy, Tom Wilkinson y Penelope Wilton aportan experiencia frente a un joven Dev Patel al que conocemos de la película Slumdog Millonaire. El director, John Madden, que nos trajo el año pasado La deuda con Helen Mirren y que también es el director de Shakespeare in love,  convierte lo que podría haber sido una emocionante y divertida historia sobre la vejez en una película algo aburrida y que no llega a emocionar completamente ni resultar demasiado divertida. Una película bienintencionada pero que no llega a convencer del todo. 

El exótico hotel Marigold se estrena el 23 de marzo

jueves, 23 de febrero de 2012

Crítica: Mi semana con Marilyn de Simon Curtis



Marilyn Monroe fue una gran actriz que a pesar de que muchos creían conocerla llevó una vida desconocida. Con una tristeza y unas inseguridades que la acompañaron siempre, un halo de misterio y una muerte tan repentina y rodeada de secretos se convirtió en un mito del cine y del arte; una estrella que a pesar de los años no ha perdido su brillo. En 1957 viajó a Inglaterra en compañía de su marido el dramaturgo Arthur Millar para protagonizar junto a Sir Laurence Olivier la que acabaría convirtiéndose en El príncipe y la corista. Si ella buscaba que se le tomara en serio en la profesión, el ya era un actor consagrado y buscaba parte de la fama que ella tenía. El encuentro entre ambos fue complicado, tal y como refleja la película y en un principio no hubo una buena relación entre ellos. La aparente seguridad de Marilyn es tan sólo una apariencia, algo falso en el que se esconden miedos, inseguridades y una gran falta de cariño y de atención. De lo que se desprende es que esta no fue la gran película que los dos buscaban para dar un giro a sus carreras, pero a cada uno le sirvió de revulsivo para cambiar y dar luego lo mejor de si.


La historia basada en una novela escrita por uno de los ayudantes del director cuenta además el breve idilio que tuvo con la actriz. El, un apasionado del cine, que busca por todos los medios meter un pie en la industria y trabajar en lo que más le gusta. Su capacidad de comprender a Marilyn y de ver más allá de la estrella a la que todos admiran, le hace ganar su cariño, aunque la inconsistencia y el hecho de que esté casada hace que esa relación tenga fecha de caducidad. La película nos acerca a una Marilyn que muchos no conocíamos, con detalles novedosos que pueden aportar cierta luz a su vida y a su trágica muerte. Era un ser sensible lleno de complejos que estaba rodeado de gente que la quería pero no por lo que ella era sino por lo que representaba, no amaban  a la persona, sólo a la mascara y eso no hacía más que hundirla. El director, Simon Curtis, habitual realizador de series de televisión, consigue un retrato más amplio de la actriz que gustará a aquellos a los que nos sentimos fascinados por ella.


La elección de Kenneth Branagh para interpretar al actor y director inglés es de lo más acertada pues ambos tienen muchos puntos en común. Ambos tienen una gran tradición teatral muy pegada a la obra de Shakespeare, al que han adaptado en cine en varias ocasiones, famosas son las dos versiones que cada uno ha hecho de Hamlet, cada una de ellas con su propio estilo. La actriz elegida para interpretar a la protagonista es Michelle Williams que consigue encarnar al personaje y se postula como una dura rival a la dama de hierro en la pugna por los premios Oscar. También destacar el breve papel de Emma Watson en su primer personaje fuera de la saga de Harry Potter. 


Título Original: My week with Marilyn

Director: Simon Curtis

Guión: Adrian Hodges basado en la novela de Colin Clark

Protagonistas: Michelle Williams (Marilyn Monroe), Eddie Redmayne (Colin Clark), Julia Ormond (Vivian Leigh), Kenneth Branagh (Sir Laurence Olivier)

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Crítica: Four Lions de Chris Morris



Lo que hace que una historia sea diferente de otra es el punto de vista del que la cuenta, cualquier argumento es susceptible de ser una comedia o una tragedia. La objetividad es poco probable porque de una forma más o menos evidente, siempre estará detrás el punto de vista del autor. Todo esto ya lo contaba Woody Allen en su película Melinda y Melinda, en donde dos dramaturgos contaban la misma historia pero el resultado final era diferente porque cambiaba la forma en la que cada uno veía la vida de la protagonista. La historia que nos cuentan en “Four lions” es la de un grupo de musulmanes que viven en Gran Bretaña, pretenden hacerse terroristas y montar un atentado en la capital. A priori suena a un argumento de tragedia, de drama, pero hasta hace poco tampoco se podría imaginar uno que un tema como la guerra civil española se podría tratar con humor y va Hill Valley y nos sorprende con una serie como Plaza de España. Nadie puede sentirse ofendido con esta comedia en la que es difícil no dejar de reír.


Así que nos encontramos con un grupo jihadista que para enfrentarse a la cultura y al mundo occidental emprende una guerra sin ningún tipo de remordimientos. El tono es de parodia y de ridículo porque por mucho que les fastidie están completamente integrados en la sociedad, tienen trabajos, incluso uno de ellos es vigilante de seguridad en unos grandes almacenes, disfrutan de la comida y la música occidentales. Luchan contra un enemigo que ya les ha conquistado de una forma más sutil y menos violenta, de una forma inconsciente se han occidentalizado y no se dan cuenta de que pase lo que pase con el atentado ellos son lo que acaban perdiendo. Es complicado poder tener algún tipo de empatía con esta gente y la forma en la que los presenta lo hace más difícil, aunque por lo menos resulta gracioso y el director (y también guionista) consigue poner de relieve sus contradicciones, sus estupideces sin perder el sentido del humor. Es una comedia brillante llena de gags que funcionan.


El hecho de que los actores sean desconocidas, para casi todos es su primera película hacen más creíbles a sus personajes. Tiene un cierto toque a documental que hace que sea muy atractivo. Para Chris Morris es su primera película como director aunque como actor ha aparecido en varias series. Si no me equivoco, la única que ha llegado a España es la de It crowd en donde interpreta al dueño de la empresa en las dos primeras temporadas.


Sólo decir que es muy divertida, muy valiente y muy recomendable. No os la perdais.

Four lions se estrena el 30 de septiembre