viernes, 4 de abril de 2014

Atlantida Film Fest: Crítica: Upstream Color de Shane Carruth


Han tenido que pasar casi diez años para que Shane Carruth vuelva a ponerse detrás de las cámaras y dirigir una película tras Primer en 2004. Además de la dirección Carruth escribe, y protagoniza esta historia. Upstream color que tuvo su estreno en el Atlántida Film Fest y que lleva una semana en salas de cine es una película que a mucha gente le puede sorprender porque no cuenta una historia de la forma habitual de un cine más convencional. Cuando vamos al cine esperamos que nos cuenten una historia y que esta esté lo suficientemente explicada. Hay directores que tienen una personal forma de contar las historias como David Lynch en donde se mezcla la experiencia vivida por los personajes con la vida sentida o imaginada con lo que la dificultad a la hora de entender sus películas es diferenciar lo real de lo imaginado y por supuesto en la mente de qué personaje estamos. Esto no pasa en esta película ya que efectivamente hay una historia pero nos la cuenta fragmentada con lo que todos esos huecos vacíos que no nos cuentan debemos rellenarlos nosotros, con lo que es difícil seguir la trama. Es por lo tanto necesario un espectador activo que imagine todo lo que el director nos priva y eso hace que haya algunos que desistan y no consigan meterse en la película y abandonen o bien busquen un sentido a todas las imágenes. Unas imágenes por otro lado que son evocadoras y hermosas ya que cuentan con una gran fotografía.



La película cuenta como con tres partes en la que vemos a una mujer, Kris, en la que en un primer momento vemos cómo mediantes drogas le roban su voluntad con la finalidad de robarle todo el dinero y hacerle cosas terribles o no. Pero por otro lado vemos a la misma mujer conociendo a Jeff y cómo inician una relación. Una tercera parte vemos una granja en el que se crían cerdos para ciertos experimentos. Las tres historias no parecen tener nada en común y esa unión será algo que tendrá que poner el espectador aunque sí que parece que la novela Walden de Henry David Thoreau, autor también del ensayo Desobediencia Civil tiene mucho que ver con lo que Carruth nos cuenta en su película en donde relata sus experiencias viviendo alejado en una cabaña en el bosque. Tiene en su esencia toques de película de ciencia ficción Es una película evocadora que no está pensada para un gran público pero aquellos que saben que el cine es más que historias de superhéroes sabrán apreciarla.


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