domingo, 13 de septiembre de 2015

Crítica: Los héroes del mal de Zoe Berriatúa


Alex de la Iglesia tuvo en Pedro Almodóvar su padrino que le dio la oportunidad de dirigir al producirle su gran debut Acción Mutante. Pasados los años y con una filmografía muy destacada es él el que da oportunidades a nuevos directores para que comiencen sus carreras. Hace unos meses veíamos Musarañas de Juanfer Andrés y Esteban Roel. Ahora le toca el turno a Zoe Berriatúa y en breve empezará la producción de Pieles que dirigirá Eduardo Casanova y que contará con Ana Polvorosa como protagonista. A Zoe Berriatúa lo conocemos más por su faceta como actor que como director, aunque antes de este largo ya ha dirigido varios cortometrajes. Como ha confesado en una entrevista él siempre se ha sentido un intruso en la actuación pues siempre sus aspiraciones han sido colocarse detrás de las cámaras. Hace unos años se hablaba de una adaptación de las aventuras del Lazarillo de Tormes en clave de zombis del que llegaron a rodar un tráiler y en el que aparecía Carlos Bardem. Por desgracia aún no se ha hecho la película pero esperemos que consiga financiación para este proyecto porque es muy interesante. Los héroes del mal es finalmente su debut en el largo en el que nos cuenta la historia de tres adolescentes que utilizan la violencia como forma de presentarse en el mundo. El director que ha supuesto un referente a este tipo de películas es John Hughes. Con Todo en un día y El club de los cinco puso la base de cómo contar la vida de los jóvenes. Existe un submundo en el instituto en el que cada uno tiene un rol y cada rol unas características diferentes. Allí clasificaba a las cinco categorías como son la princesa, el cerebrito, el criminal, la marginada y el atleta. Aritz, Esteban y Sara estarían sin duda entre los marginados y los marginados, algo que no se sabe muy bien si es por elección o porque las circunstancias les llevan allí.



La adolescencia es un momento complicado en la vida de cualquiera, es un paso de transición de la infancia a la madurez. Como todos los cambios son traumáticos y ninguno está preparado para eso. No sabes nada ni tienes idea de la vida pero crees que lo sabes todo, actúas de forma inconsciente y prepotente, luchas contra el mundo porque piensas que nadie te comprende. Hay gente que lo lleva mejor o peor y nuestros protagonistas no lo llevan demasiado bien. No buscan cambiar al mundo ni hacer de este un lugar mejor, tan sólo pretenden dejar de ser víctimas y encontrar un lugar mejor en el que se sientan más cómodos. Utilizan la violencia como forma relacionarse y de actuar. La película muestra esta violencia que practican los jóvenes pero de una forma lo más realista posible, pero sin ser desagradable ni ser morbosa. Nos muestra una parte de la realidad aunque sabiendo que no todos los jóvenes son así. Aunque en personajes secundarios sus compañeros tienen otras formas de actuar, los hay más rebeldes incluso que ellos y otros que tan sólo pretenden seguir. Para contarnos la historia Berriatúa utiliza una belleza formal que contrarresta la forma de actuar de sus personajes. Tiene una hermosa banda sonora llena de grandes temas de música clásica y algunas escenas parecen coreografías de un ballet. Que busque la belleza estética no implica un posicionamiento ético a favor de los protagonistas. Valora la explosión de energía, la vitalidad de los jóvenes, ese mundo de oportunidades que se les abre pero también es crítico con la forma que tienen estos de actuar.



Aunque de forma teórica haya personajes que defiendan el mal como un concepto relativo, lo que es bueno para uno es malo para otro, en la práctica son conscientes de que hay actuaciones y comportamientos buenos y otros que no lo son. Ellos no siempre han actuado correctamente son capaces de distinguirlo, otra cosa es que sean capaces de dar un cambio a sus vidas y actuar de forma distinta. Aunque la realización es muy buena la película tiene otro gran punto de apoyo y es sus tres protagonistas. Los tres jóvenes actores hacen un gran trabajo con unos personajes que no son nada fáciles. Estamos acostumbrados a ver personajes más dóciles y más correctos. Es mucho mejor expresar la violencia y la incorrección en la ficción, en el cine que tener que sufrirla en la realidad. Tanto Emilio Palacios, Jorge Clemente y Beatriz Medina consiguen humanizar a tres jóvenes monstruosos y que a pesar de todo haya momentos en los que les comprendas y sientas algo positivo hacia ellos. Aquí han conseguido transmitir la fuerza de unos personajes nada fáciles de entender. No se entienden ellos mismos como para que desde fuera podamos comprender lo que hacen y por qué. Un gran debut en la dirección y que esperemos que sea la primera de muchas más películas. Un gran acierto por parte de Alex de la Iglesia por confiar en Zoe. 

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