jueves, 22 de octubre de 2015

Crítica: Mi gran noche, de Álex de la Iglesia


Se acerca Nochevieja, y con ello una cantidad asombrosa de galas pregrabadas
con estrellas invitadas dando lo mejor de sí ya sea en riguroso playback, con bailes imposibles, monólogos rancios o presentaciones sobreactuadas. Todo esto y mucho más es lo que nos muestra la nueva película de Álex de la Iglesia, 'Mi gran noche'.


Es innegable que en todas las películas del director, guionista y productor Álex de la Iglesia hay varios elementos comunes: situaciones que rozan el absurdo, personajes de lo más rocambolesco y mucho, muchísimo caos. 'Mi gran noche' reúne esto y lo adereza con tantos personajes que hacen de ésta la película más coral del director vasco. Ambientada en el rodaje de una gala de Nochevieja, en ella veremos presentadores egoístas, cantantes ególatras y tiranos, figuración de lo más variopinto, técnicos escarmentados… por nombrar algunos. Por separado sus tramas no tendrían demasiada chicha, ya que son personajes bastante acomodados en el cliché, incluso simplones, pero juntos consiguen que el ritmo de la película no decaiga un instante. Y éste es el mayor acierto de 'Mi gran noche', ya que pasan tantísimas cosas que el espectador no reparará en las carencias del guión hasta que esté fuera de la sala y se le haya pasado el subidón del tramo final. La principal carencia es que es una película muy simplona a pesar de tener una cantidad de personajes y tramas casi exagerada. No pasa de ser una parodia que, aunque buena, no va más allá a pesar de tener momentos llenos de humor negro y mala leche. 'Mi gran noche' no cuenta nada trascendente, aunque por suerte no lo intenta. Otro de los defectos es la simpleza que caracteriza a la mayoría de personajes y que se desarrollan lo suficiente. Esto es debido al poco tiempo que tiene cada uno, aunque no sirve de excusa ya que podría haberlo solucionado dejando a un lado sus ganas de parodiar clichés. Aunque es gracias a estos clichés que el espectador podrá observar las hazañas de unos pocos personajes memorables como el interpretado por Raphael.
Pero el ritmo que presumiblemente tiene el guión se habría perdido si no fuese por la realización tan loca como precisa de de la Iglesia. El director vasco se empeña en mantener nuestra atención mediante estallidos de luces, sonido y planos casi horteras, pero muy efectivos. Se nota que el director, además de estar cómodo rodando situaciones caóticas, sabe cómo planificar para que las secuencias más anárquicas sigan siendo comprensibles. 'Mi gran noche' está montada al milímetro con elegancia y saber hacer. La mayoría de actores que aparecen en 'Mi gran noche' están correctos. Sobre ellos destacan Carlos Areces como mánager de Alphonso, Terele Pávez como madre de Pepón Nieto, Blanca Suárez como la chica gafe, Carmen Machi como realizadora, Mario Casas como la mezcla entre David Bisbal y Chayanne o Hugo Silva y Carolina Bang como la pareja de presentadores egocéntrica. Pero si hay uno que sorprende es, sin duda, Raphael como el divo Alphonso. Aunque es obvio que no es un buen actor, lo suple interpretando con mucha mala baba el mejor personaje de la película. La música compuesta por Joan Valent acompaña perfectamente a las imágenes, pero son los grandes éxitos de Raphael los que, además de brindar el título, dan vida a la película, y el momento que más espera ver el espectador.



'Mi gran noche' no es, ni de lejos, una de las mejores películas de Álex de la Iglesia, pero sí una de las más divertidas y desenfadadas. Cien minutos llenos de caos y risa que entretendrán a cualquiera que esté dispuesto a meterse en las entrañas de esta peculiar gala de Nochevieja.

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