viernes, 25 de septiembre de 2015

Crítica: The D Train de Jarrad Paul y Andrew Mogel


Los directores primerizos Jarrad Paul y Andrew Mogel se alían con Jack Black para dar al público una comedia llena de engaños, alcohol y con pretensiones de ahondar en los personajes.


Dan, interpretado por Jack Black, es el típico pardillo al que nadie hacía caso en el instituto, y al que nadie hace caso casi veinte años después. Junto a algunos compañeros, Dan organiza la reunión del vigésimo aniversario de su graduación, y promete llevar a su amigo, el chico popular y guapo al que todos idolatraban. Y en este punto comienza a forjarse una cadena de mentiras, ya que nunca fueron amigos. 'The D Train' es, en esencia, la hermana melliza de 'Un trabajo embarazoso', con Lindsay Lohan. ¿Cuál es la diferencia? Que 'The D Train' es la hermana pedante y, si cabe, más aburrida. Lo que podría haber sido una comedia superior a 'Resacón en Las Vegas' se queda en un despropósito. Muchas secuencias pretenden escandalizar al espectador al tiempo que le saca una carcajada, pero no se consigue ninguna de las dos cosas: el resultado es una ceja arqueada mientras se piensa en lo innecesario de algunas acciones. He de admitir que en algunos momentos sí que hay carcajada, pero desgraciadamente son escasos. Otro defecto es que el protagonista no cae bien, por mucho que lo intentan. Dan es capaz de contar mentiras sólo por alcanzar su objetivo, un objetivo bastante pobre. Eso sí, se agradece el intento por parte de los directores y guionistas de intentar dotarle de profundidad. Los secundarios, quitando a su "amigo" y al jefe del protagonista, son bastante planos. Otro defecto es el desarrollo irregular de la trama: parece que no avanza, a pesar de que sí lo hace. 'The D Train' se hace pesada debido a la mezcla de los anteriores factores, y ni siquiera el mensaje que da cala demasiado hondo. Es una pena, porque podría haber sido una película notable.


Lo que más hay que destacar es, sin duda, la dirección de algunos actores. James Marsden en el papel de actor juerguista y vividor está tan creíble que en algunos momentos dudas si está interpretando un papel o está haciendo de sí mismo. Jeffrey Tambor como el jefe del protagonista también está destacable, y es, junto a Marsden, los que nos sacarán alguna risa o carcajada. Jack Black, ya sea por el papel, por las directrices recibidas o por sus limitaciones como actor, está plano y sin gracia. La música de Andrew Dost, aunque extraña, llama la atención por lo bien implantada que está con la historia. La fotografía está cuidada, al nivel de este tipo de producciones.

En definitiva, 'The D Train' es un buen intento de comedia, pero que se queda lejos de este género. Demasiado drama para una comedia, y demasiada comedia para un drama. Si se hubiese escrito, rodado e interpretado con un poco más de mala baba habría sido una película
mucho más satisfactoria.

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