sábado, 2 de abril de 2016

Crítica: Tribunal de Chaitanya Tamhane


Si pensamos en el cine indio nos viene a la mente las películas de bollywood, historias de amor y pasión con una gran cantidad de números musicales con unas coreografías realmente impresionantes. Es de esperar que este no sea el único tipo de cine que se haga allí. Tribunal es una historia que sucede en un juzgado y que trata sobre un músico y poeta que es acusado de algo tan extraño como de inspirar a un trabajador a que se suicide. A lo largo de varias sesiones vamos conociendo más a este poeta y a su supuesta víctima y nos damos cuenta del despropósito de todo. Ni acusado ni víctima se conocían, las pruebas son insostenibles y el único testigo se demuestra que es falso, aún así la maquinaria del sistema hace que Sharmila Pawar lo tenga difícil para salir de la cárcel. El director nos muestra los mecanismos y cómo el juez, el abogado y el fiscal van ejerciendo su trabajo con una cierta apatía, como si más que personas que están decidiendo el futuro de semejantes, fueran piezas de una máquina sin sentimientos ni razón. Quizás el abogado defensor es el que tiene un poco más de preocupación por su cliente y le aporta toda la ayuda que puede pero también la fiscal no es el monstruo que podríamos esperar. No es ni mejor ni peor que otros, simplemente busca realizar su trabajo de la mejor forma posible. 


Aunque representa una parte de la ley no deja de ser una persona que tiene su familia y su vida. Me parece interesante cómo se separa estas dos facetas de los personajes, cómo son y cómo se comportan dentro del tribunal y cómo son y se comportan en su vida cotidiana. Parece que una vez que entran en el tribunal y hacen su trabajo pierden parte de su humanidad y se convierten en máquinas. No hay empatía por parte de ellos a alguien que es juzgado de forma injusta. Fuera delos juzgados parecen distintos, es como si en sus casas pudieran ser ellos mismos. La fiscal que en el juicio es fría, en casa es amable y cariñosa con su familia, en cambio el abogado que se preocupa por sacar de la cárcel al protagonista con sus padres se muestra menos amable Es interesante también cómo además del caso principal que es el que vértebra toda la película el director nos muestra algunos otros casos que se juzgan y que también llaman la atención por su arbitrariedad y por su falta de sensibilidad como a una mujer a la que se le retrasa su juicio porque el juez considera que no va vestida de una forma apropiada. Que la sociedad esté dividida en unas castas hacen difícil que haya una verdadera justicia y que los intocables que son de las clases más bajas siempre estarán en una situación más desfavorecida. Aquí no tenemos una división social tan marcada y es el dinero el que marca las diferencias, con lo que de alguna forma podemos buscar similitudes entre lo que vemos en esta película y lo que pasa aquí. Si tenemos buenos abogados tenemos más oportunidades de salir inocente. Mostrarnos este tipo de injusticias no deja de ser una forma de denuncia. Película más que recomendable. 


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